Método científico y los reflejos en los videojuegos.

Somos dos alumnos de 4º ESO del Colegio La Compasión Escolapios. En la clase de ciencias aplicadas, María Eugenia nos ha propuesto realizar un trabajo sobre el método científico. Nuestro tema elegido ha sido investigar cómo afectan los videojuegos a los reflejos y a la coordinación mano-ojo.


En nuestro trabajo hemos utilizado Counter-Strike:Global offensive, un juego de acción y estrategia para poner a prueba a nuestros sujetos, 2 chicos y 2 chicas. Uno de los chicos es un jugador nato de los juegos de acción mientras que el otro es un aplicado a los estudios, así mismo una de las chicas es jugadora del League Of Legends y a la otra no le interesan mucho los videojuegos.

Resultado de imagen de counter strike global offensive
Imagen de Counter-Strike:Global offensive

Hemos utilizado un mismo mapa (nivel del juego) y un mismo ordenador, durante un periodo de tres días, es decir, mismas condiciones y mismo tiempo. Hemos recopilado la información y la hemos analizado en tablas. Después, las hemos expuesto en una gráfica de líneas.


Utilizando el método científico dimos respuesta a nuestra pregunta "¿Mejoran los reflejos con los videojuegos?" planteamos una hipótesis "Sí, porque se requiere de cierta coordinación ojos-mano, destreza y rapidez".

En el experimento, que lo realizamos a lo largo de tres días, sometimos a nuestros sujetos a 60 disparos en total. En función de su tiempo de reacción variamos los mili-segundos de duración de la diana, aumentándolo o disminuyéndolo.
Calculando la media de mili-segundos de cada persona obtuvimos los datos mostrados en la gráfica superior.

En la imagen se pueden observar los segundos que tarda la diana en aparecer y desaparecer, este tiempo puede ser ajustado manualmente por el jugador.



El experimento ha demostrado que sí, que los videojuegos afectan al tiempo de reacción y la coordinación. Podríamos decir que los videojuegos mejoran el tiempo de reacción por lo que mejoran los reflejos de los jugadores.
                                                                    Rubén Aguirre y Javier Ferreira

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