Del Ginkgo biloba y sus pigmentos otoñales

Ginkgo en el Parque de los Enamorados. Pamplona

A cien metros de la puerta de la entrada del colegio, en el Parque de los Enamorados, puedes ver varios árboles de Ginkgo biloba.

Viendo un Ginkgo biloba estamos viendo un trozo de pasado, un pedacito de la historia del planeta que se hace presente aquí y ahora.




Esta especie ha perdurado, generación tras generación, sin desaparecer, desde el Pérmico, hace 270 millones de años. Es más antigua que los dinosaurios.

El otoño es un buen momento para ver estos árboles ya que sus hojas se vuelven amarillas.


¿Por qué se vuelven amarillas las hojas en otoño?

Al acabar el verano, un gen de la planta produce una proteína que provoca la perdida de clorofila,  y por lo tanto la desaparición del color verde de la hoja.

Molécula de clorofila

Entonces, empiezan a aparecer otros pigmentos que antes quedaban ocultos por el color verde. 

En el caso del Ginkgo biloba aparecen xantofilas y carotenos que reflejan el color amarillo.

Molécula de carotenoide



Las xantofilas y los carotenos permiten hacer la fotosíntesis, pero el resultado no es igual que con la clorofila ya que con éstos pigmentos se producen menos cantidad de nutrientes. De esta manera las hojas van muriendo poco a poco.





Este fenómeno ocurre cada otoño. Es la apoptosis o muerte celular programada. Gracias a la caída de las hojas la planta resiste mejor el invierno y puede volver a renacer en la primavera.

Los Ginkgo biloba del Parque de los Enamorados  son muy jóvenes, los pusieron hace pocos años,  si los cuidamos podrán llegar a vivir hasta mil años. (Diez generaciones de Homo sapiens)



Primer Ginkgo plantado en Pamplona, en 1963, en el Campus de la Universidad de Navarra.
 Photo © Javier Holguín

Recuerda que cuando pases entre ellos estás pasando ante testigos de otro tiempo.


En el vídeo puedes ver los colores del otoño asociados a sus pigmentos.





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